Qué suban los círculos voladores,
qué alegren los círculos azules en las ramas.
Qué el azul llegue a todos los ojos del mundo,
y no quede en la oscuridad.
Que recorra calles y vaya al ritmo de las ruedas,
abriendo ventanas al paso del aire.
Es hora de unir y amar,
de olvidar viejos rencores, aunque recientes.
Esas lágrimas que son una espada en el corazón,
deben ser sanadas con el perdón.
Es hora de volver y mirar al otro,
a los faros del otro y abrazar, abrazar con ternura.
Foto extraída de Google
Luci Blanco

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