nada lo es, todo son barreras de nuestra mente.
Somos nuestros peores y únicos enemigos.
Brasil, tierra amada que nunca abandona,
Brasil, tierra amada que no olvida,
Gracias por darme alas.
Tu cultura se impregnó en mi sangre,
Tu idioma fue la riqueza de mis oídos,
Ahí te espero soñando como nunca.
Me devolviste la esperanza que tanto había perdido,
La alegría al alma, que tanto añoraba,
Y la juventud, que tanto deseaba.
Gracias Brasil por ser mi sueño y,
por ser así, tan alegre y abierto,
con un espíritu de lucha imparable.

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